UN NUEVO SIGNIFICADO DE PATRIA
Por: Raúl Diez Canseco *
Dice el proverbio chino: “Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes”. Pues bien, el llamado cae como anillo al dedo a los numerosos actores políticos y líderes sociales, con trayectoria y trascendencia o sin ellas, grupales o independientes, que disputarán, con todos sus recursos y seguramente palmo a palmo, un espacio político en las contiendas electorales municipales, regionales y nacionales. Son ellos los que permitirán o no que el Perú no se detenga; y, contracorriente de la fiebre electoral, aseguren que lo positivo de las decisiones gubernamentales y las acertadas políticas de Estado que nos rigen desde más de dos lustros atrás, no se alteren por reivindicaciones humanas menudas, retórica altisonante o banderías pasajeras.
El desarrollo sostenible que el Perú ha logrado durante esta década ha sido posible porque se han dado las fuerzas que lo impulsan: medidas macroeconómicas y microeconómicas, jurídicas, de seguridad, estabilidad política y social, etcétera. Este es el primer paso; el segundo tiene que ver con el crecimiento armónico, y esto ocurrirá cuando los peruanos económicamente más débiles, el sector rural donde vive el tercio de la población y los pueblos más alejados palpen que el bienestar material también les alcanza. De allí que el Gobierno, en todos sus niveles, deberá dinamizar aun más sus programas de trabajo, tanto en materializar infraestructura básica como en conseguir financiamiento para aumentarla.
Que las economías emergentes lideren ahora el crecimiento mundial, que las condiciones crediticias en Estados Unidos mejoren y también los términos de intercambio comercial nos permiten avizorar tiempos mejores. Nuestras percepciones aumentan si sumamos los aceptables indicadores macroeconómicos locales, como la balanza comercial superavitaria, el crecimiento afirmativo proyectado para el 2010, el impulso fiscal positivo, baja inflación, el PBI agropecuario al alza en 2,5% durante lo que va del 2009 (por encima de Brasil y Chile), etcétera.
Esos hechos, sólidos como el concreto armado, nos conceden, sin duda, la oportunidad de progresar en la lucha contra la pobreza y la exclusión social, que todavía afecta a millones de peruanos. Específicamente a más del 30% de los 29 millones de peruanos en estado de pobreza y vulnerabilidad alimentaria. Obviamente —reitero— tenemos que mejorar la gestión pública, por lo menos al doble de su velocidad y rendimiento actual y abordar más temprano que tarde la inevitable reforma del Estado.
“Toda la clave del futuro está allí: que el Perú se escape del peligro de no ser sino una charca, de volverse un páramo o de convertirse en una fogata. Que el Perú no se pierda por la obra o la inacción de los peruanos”. Nos lo advertía ya hace muchas décadas Jorge Basadre (1903-1980), uno de los peruanos más ilustres del siglo XX en su magistral ensayo “La promesa de la vida peruana”. Sus meditaciones recobran ahora sorprendente actualidad. Todavía más cuando tenemos a puertas tres procesos electorales que, por su magnitud e importancia, pueden afectar en negativo la percepción de los inversionistas. Esperemos que esto no ocurra, porque si no hay inversión, no hay creación de riqueza y sin ella no generamos trabajo. Recordemos que necesitamos crear mil empleos por día para mil jóvenes que al día se incorporan al mercado laboral.
“Un país no es solo pueblo”, sentencia el maestro, y nos recuerda lo fundamental del liderazgo, la calidad del mando. Este tiene que ver, obviamente, con los actores, compositores y protagonistas. En suma, con la clase política que debería estar a la altura de las circunstancias para que los peruanos no perdamos el control del progreso.
Que estas reflexiones nos inspiren en moldear nuestro común destino y nos alumbren en el complejo trance entre el tiempo de pesca y el de secar las redes. Y al margen del esmero personal o de grupo de velar por propios principios, ideas y programas, que las ponderaciones afiancen nuestro compromiso irrevocable de trabajar por la unidad de los peruanos, el futuro de las nuevas generaciones y la grandeza de la patria. Una patria que va encontrando su camino porque ha hallado la clave del futuro.
[*] Ex vicepresidente de la República